viernes, 27 de abril de 2012

Programaciones y directividad ¿lo mejor para el desarrollo y el aprendizaje?


“Solo si los niños pueden vivir hoy plenamente como tales, mañana serán personas adultas en la plenitud de su potencial. El renacuajo no se hace mejor sapo si se lo fuerza a vivir fuera del agua prematuramente. Así también, el niño no desarrolla mejores cualidades humanas si se reprime sus impulsos naturales, si se le obliga a portarse como un pequeño adulto que debe pasar durante muchas horas inmóvil, callado, asimilando conocimientos en proporciones reguladas científicamente por medio de lecciones verbales, siguiendo ejercicios predeterminados, de acuerdo a un horario organizado por especialistas en pedagogía.”
José Ortega y Gasset


Cada día más nos "convencen", a fuerza de más y más órdenes que nos ocupan y nos "evitan" el esfuerzo de preocuparnos por razonar y cuestionarnos por imposición o a la larga por falta de tiempo y de responsabilidad, que para tener éxito en la vida, en la sociedad, hay que pasar por una serie de instituciones, programas, evaluaciones, etc. Pero ¿de quién es en realidad la NECESIDAD?.
Para mí las Necesidades son el eje vertebrador de mi planteamiento. El identificar las propias y que los demás identifiquen las suyas, es el Diccionario básico común para establecer una relación comunicativa de respeto, no sólo moral sino respeto a la esencia del ser, de lo biológico, de lo natural y AUTÉNTICO.

En 1929, dos investigadores del dessarrollo motor, Gesell y Thompson, realizaron una experiencia en la que seleccionaron a dos hermanas gemelas de 46 semanas. Entrenaron a una de ellas  a subir escaleras durante seis semanas, ientras que la otra no recibió ningún entrenamiento. A las 52 semanas la niña entrenada subía las escaleras en 26 segundos sin ninguna ayuda. Cuando la otra niña empezó a subir las escaleras a las 53 semanas, lo hizo sin ayuda en 45 segundos y, después de recibir dos semanas de entrenamiento, a la edad de 55 semanas, subía las escaleras en 10 segundos. Según Gesell, la superior maduración de la segunda niñas hacía que el entrenamiento le resultara más provechoso. Esto confirmaban sus creencias en que lo importante es permitir o no interferir en el desarrollo de esas potencialidades y que el ambiente no es más que el motivo o el instrumento de ese desarrollo, pero que el desarrollo es producto fundamentalmente de la maduración. Cuando se ha alcanzado el nivel de maduración adecuado, el individuo puede aprender a realizar una actividad o conducta de una manera natural, mientras que antes le resulta muy difícil.

Ante esto, ¿qué estamos haciendo en las familias e instituciones educativas y por extensión en la sociedad? En mi opinión, forzar y forzar sin respetar. ¿con qué intención?, ¿porqué interferimos en los procesos vitales propios y de las otras personas?, ¿cómo sabemos en qué momento madurativo estamos?, ¿cómo nos atrevemos a decir en qué momento madurativo está otra persona?, ¿cómo nos atrevemos a, aunque la otra persona esté madurativamente preparada, decirle qué cuándo, cómo y para qu´´e tiene que aprender algo? ¿realmente es su necesidad? ¿qué necesidad propia estamos intentando satisfacer haciendo todo esto?, las razones que damos y nos da la sociedad y el poder ¿son suficientes para negar y negarnos sentirnos, saber qué queremos en cada momento y qué no queremos, decidir, elegir,.... simplemente SER?

A estas y otras preguntas que me planteo iré ofreciéndome y ofreciendo información para reflexionar en este blog.

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