miércoles, 14 de noviembre de 2012

El lema de nuestro tiempo:que haya ruido; que haya movimiento.

¿Qué pasaría si en lugar de estar viviendo, en realidad estuviéramos existiendo?
¿No tenéis a veces la sensación de que nos movemos pero en círculos?
Una vez,  alguien que me acompañaba en un proceso doloroso me dio un sabio consejo, me dijo: "Para, Rocío, para. Busca un sitio quédate quieta, sin nadie, sin nada a lo que agarrarte...No te lleves libros, ni móvil, ni ordenador, ni Ipad....nada y escucha, mira,siente....quédate ahí y vive ese momento". 
Fueron varios fines de semana de soledad buscada y deseada donde intentaba desesperadamente cubrir mis necesidades auténticas, no identificadas por culpa de las necesidades sustitutivas. No tenía móvil, ni buscaba escaparates, ni había conversaciones o ruidos..., nada que me distrajera de mí misma.
En todos esos días de dolorosa búsqueda, donde me sentía triste y sin rumbo, hubo un momento... Sólo conseguí un momento interminable de inmensa paz. Era Abril y estaba en una pensión cerca de Zahara de los Atunes. Así que decidí dar un paseo por la playa.... Resultó que paseando me dí cuenta de que allí no había nadie. Nunca había estado en una playa del Sur donde, viendo el atardecer, no hubiera nadie más. Paseando paré, miré al mar y simplemente, fui FELIZ.  No sé cómo lo conseguí....ni en qué pude centrarme para ESTAR totalmente PRESENTE,  sin mirar al pasado ni imaginar el futuro. Sólo estaba allí.
Después de unos años he logrado muy sutilmente volver a ese estado de Paz. Si no estás despierto a todo aquello que te acontece, vuelves a dejarte llevar por la ciudad y su urbanado ruido, su insaciable prisa y su hambre de egos...
Cuando a veces despierto y me veo rodeada de ordenadores, oliendo a demasiado asfalto, agarrada a un móvil de relaciones vacías, estresada por cualquier informe absurdo... me vuelvo a decir PARA, respira y después si quieres, sal, llama a alguien con quien hablar cara a cara , corre, pasea por los pinares, visita a tus padres, mira al cielo y haz cualquier cosa que no te distraiga de lo que has venido a hacer aquí: VIVIR.

Por ello, intento a través de las lecturas que elijo, las formaciones que vivo, las personas con las que decido estar... DESPERTAR. No dormirme y dejarme llevar. Pues es un precio muy alto, no vivir el presente. 

Os recomiendo un libro que en estos momentos me está inspirando: EL PROCESO DE LA PRESENCIA. 
Autor: Michael Brown.  
Al menos a mí me hace DESPERTAR. 


sábado, 3 de noviembre de 2012

¡Erase una vez... el habla!



“El ser humano habla. Hablamos en la vigilia y en el sueño. Hablamos sin parar, incluso cuando no pronunciamos ninguna palabra, sino que escuchamos o leemos; hablamos tanto si nos dedicamos a una tarea o si nos abandonamos en el ocio. Hablamos constantemente de una u otra forma. Hablamos, porque hablar es connatural al ser humano […] El hombre es hombre en cuanto que es capaz de hablar.”

MARTIN HEIDEGGER

Al parecer, es hace unos 120.000 años cuando con nuestros antepasados Neandertales, que controlan el fuego y la caza, al abrigo y seguridad de las cuevas, aparece el habla. El habla más allá de sonidos para avisar del peligro. Al calor del fuego en el interior de la cueva, con luz que ilumina la oscuridad alargando la vigilia, aparece una nueva necesidad de “llenar ese tiempo” en el que no se caza, ni se construyen herramientas, ni se vigila,…. Se empiezan a contar historias,  empiezan a aparecer los cuentos, los mitos que intentan explicar porqué las cosas son como son. En mi opinión, comienza la humanidad. ¿y porqué cuentos? Porque según estudios neurolingüísticos, nuestro cerebro es un cerebro narrativo. Es decir el ser humano si veía algo ahí delante de él, no sólo lo veía sino que intentaba explicarse porqué, cómo, cuando de eso que estaba ahí mismo.
El habla, el lenguaje, la narración, los cuentos han formado parte de nuestro propio Ser y nuestro ser es en cuanto a que somos seres lingüísticos.
Nuestra vida no es un cúmulo de experiencias que se van sumando a una escala cronológica, lineal. Desde mi punto de vista es una historia, una narración en la que podemos aplicar las diferentes funciones que el folklorista Vladimir Propp supo entresacar de entre los cuentos populares rusos y que se cumplen en todos los cuentos y mitos populares de todas las civilizaciones. Para mí, fue descubrir la formulación de la humanidad, una esencia comparable al descubrimiento del ADN.
Pero curiosamente, la “educación” o más bien la escolarización obligatoria, con claros objetivos de “industrializar” la población para las necesidades del nuevo orden social industrial (nuevo en el s XIX pero obsoleto en la actualidad), se ha encargado de convertir esas historias con sentido en currículums, listas, dietarios.  Obliga a un Ser sistémico y holístico con un cerebro narrativo, a limitarse a una sucesión lineal de acumulación de conocimientos cognitivos y poco más.
En todos los tiempos y todas las civilizaciones ha existido el cuentacuentos, no como una figura profesional y destacada sino como una faceta propia de cada persona, que en determinados momentos cuenta su historia, la historia de sus antepasados, la historia de lo que pasa en su día, en el día de sus congéneres…. Una historia que además de contar qué ha pasado, va dibujando una intención de lo que será, es un lenguaje generativo. Cuento para lo que ha pasado sea una inspiración, una intención de lo que me gustaría que fuese.
El Storytelling actual, relacionado con el coaching integral y educacional, es un heredero de esta esencia del ser humano narrador y narrativo. Una herramienta para desdibujar la linealidad de un expediente y recrear una historia única y personal, la tuya como individuo que te conecte con quién eres para trazar quién quieres ser.